Saltar al contenido
Santeria Yoruba

Orisha Menor Oke

Orisha Oke

Oke es uno de los orishas menores del panteón yoruba, que representa en la naturaleza las montañas, las colinas, las tierras elevadas y las alturas. Se asocia con la perfección del estado del hombre que creó el dios Oloddumare, por eso conoce los misterios de Olofín y de la Tierra.

El culto de Oke nació en Abeokuta y en Ibadán, dado que este orisha es el guardián de estos pueblos. El nombre es nativo de la lengua yoruba, y significa altura, grandeza, elevación.

En el sincretismo católico, Oke está relacionado con San Norberto, Santa Marta y también con Santiago Apóstol. Su festividad se celebra el 25 de julio.

Historia

Oke es hermano de Inlé y de Oshosi, y vive junto con Obbatalá. Con este dirige y participa de los movimientos de la madre tierra. Este orisha inicia y mantiene firma la consagración religiosa de los hombres, así, se le representa con las rocas de la montaña, que son fuertes y brindan soporte.

Oke es el guardián de los demás orishas, que trabaja como un apoyo para Obbatalá y Olofin. Los polvos de consagración se hacen por a través de su otá.

Oke representa los orishas de fundamento, es inseparable de Obbatalá y se puede expresar a través de él. Oke también conoce los misterios de Olofin, los secretos de naturaleza, desde el inicio de la creación hasta el fin.

El otá de Oke es el único que puede utilizarse para preparar los polvos para la iniciación de los no consagrados. Se encarga de crear una energía especial en las ceremonias.

Culto

El receptáculo para Oke es una jícara o freidera plana, de color blanco que presenta un orificio superior para colocar los animales del sacrificio; solo tiene una otá redondeada y plana, puede ser blanca, negra, marrón y está cubierta con algodón. Con esta piedra se machacan hierbas para preparar polvos.

A Oke se le presentan los mismos alimentos y animales que corresponden a Obbatalá, así como sus colores y sus números. Como ewe tiene el alacrancillo, la candelilla, el bejuco guaro. No tiene elekes o collares. Puede vivir en el piso o junto a Obbatalá, a veces en el mismo receptáculo.

En las ceremonias de consagración no se asienta, por ser una deidad de fundamento, los hijos de Yemayá pueden recibirlo.