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Santeria Yoruba

Orisha Babalú Ayé

Orisha Babalú Ayé

Orisha Babalú Ayé

Babalú Ayé también puede ser llamado de Obaluaye, que en la lengua yoruba quiere decir “el señor de la tierra”, o Babá Igbona que significa “el padre de la calentura”.

Se cree que este orisha ejerce influencia sobre la vida del hombre en la tierra ya que es el orisha de enfermedades de la miseria y mortales. Su energía controla las pestes, las enfermedades de la piel con lesiones como la viruela, el sarampión, la varicela, la lepra. Puede curar con el poder del renacimiento.

Un poco de historia

Babalú Ayé es uno de los orishas del cementerio, es quien escoge a los muertos. Su número es el 17 y se le festeja el 17 de diciembre. Por su relación con las enfermedades de la piel, en el sincretismo católico se asocia a San Lázaro. Los colores de este orisha son tonos de morado oscuro.

En cuanto a su familia, Babalú Ayé era hijo de Naná Buruki, aunque fue criado por Yemayá. Fue pareja de Oyá y de Yewa. El creó los 9 Eggún de los hijos de Oyá y por esto se relaciona con la muerte.

Atributos y Ofrendas

Babalú Ayé tiene un receptáculo que es una especie de freidora de fondo plano, es grande, y va cubierta con una tapa en semicírculo, presentando un orificio para las ofrendas. Los colores son azules, blancos, morados, y rojos. La tapa puede o no estar sellada de acuerdo a la regla.

Como atributos tiene dos perros, muletas, y una campana de madera; son objetos de poder para Babalú Ayé la palma de corojo, la palma de coco, una rama con un saco amarrado y cuentas, caracoles, un aja.

Para los collares o elekes se utilizan cuentas de color blanco con una raya pintada de azul, otros se construyen con cuentas rojas y negras. Su traje se confecciona a partir de un saco que se adorna con caracoles.

Para las ofrendas, a Babalú Ayé se le presenta maíz tostado, granos de varios tipos, mazorcas, pan quemado, vino seco, ajo, pescado ahumado, cocos, cebolla, corojo, cogote de res, entre otros. Los animales que se le ofrecen son el chivo con barba, el gallo, la gallina y la paloma. No se le debe colocar agua encima.

En los bailes, los movimientos de Babalú Ayé recuerdan los de una persona enferma, su espalda se dobla y sus manos tienen una postura agarrotada. Al caminar cojea, puede caerse. Presenta mucho catarro. Hace movimientos de espantar las moscas que se posan sobre sus heridas, y como si barriese el aire de las influencias negativas. En las ceremonias los devotos se mojan los dedos y se tocan la frente y la nuca, luego se besan las manos para tener protección contra las enfermedades.

Los hijos de Babalú Ayé son personas introspectivas, que se interesan por el bienestar de la mente, del cuerpo y del espíritu, tanto de sí como de quienes los rodean. Son comprensivos, afectuosos, y dispuestos para dar ayuda; no obstante, pueden tener problemas para expresarse ya que son complejos y viven solitarios. Son consejeros de los enfermos, a quienes acogen con ayuda y palabras de aliento.

Funciones

Babalú Ayé es el orisha de las enfermedades de la piel como la viruela, la lepra, la peste, también de las enfermedades venéreas y de aquellas que tienen que ver con la miseria. En la naturaleza debe esconderse de la luz del sol entre la hiedra, el cundeamor y el coralillo, solo puede ser libre en la noche.

Por tener está influencia sobre las dolencias y afecciones de la miseria y muchas de ellas mortales, es un orisha temido y respetado.