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Santeria Yoruba

Orishas Menores Boromú y Boronsiá

Boromú y Boronsiá

Orishas Boromú y Boronsiá

Boromú y Boronsiá son dos hermanos conocidos por ser los orishas que custodian el desierto, son los guardianes de los secretos del rey Oduduwa, del mundo de los muertos; están muy vinculados a este orisha y habitan en los mismos lugares y energías.

Estos dos orishas son deidades menores del panteón yoruba, por eso no se coronan.

Un podo de historia

Boromú o Bromú y Boronsiá o Brosiá, son dos deidades hermanas, y es este amor y fuerza de unión fraternal que permite que ambos trabajen juntos, adicionando y potenciando sus poderes. Esta unión de fuerzas es el secreto de su energía. Uno de sus patakies relata que al unirse Bromú y Brosiá se convierten en una entidad poderosa que no puede ser derrotada.

Bromú o Boromú está representado por una calavera humana, dada su estrecha relación con la muerte. Este representa la santa protección de las arenas de los desiertos, quien recibió de Ologín el poder para ejercer control sobre las corrientes de las tierras áridas.

Bromú también fue discípulo de Yewá, de quien aprendió el don de la profecía para conocer el destino de los humanos.

Por su parte, Brosía o Boronsiá se representa en la naturaleza por los vientos violentos de las arenas que forman los tornados, que muestra una fuerza descomunal y ofensiva que puede destruir todo lo que esté a su paso. Por esta razón, se encuentra representado por el polvo, en el que todos los seres vivos acaban al morir. La función de Boronsiá es ser el guardián de las puertas del cementerio, quien deja pasar a los cadáveres y su cortejo hasta los entierros.

La mitología Yoruba cuenta que Boromú y Boronsiá son hijos de Shangó y Yewá.

Culto

Los dos orishas habitan en una tinaja o sopera de color rojo, donde se colocan caracoles y 8 otás (piedras). Los collares son hechos con cuentas rojas y terminan en una cuenta blanca y otra negra.

Se les presentan ofrendas de animales como el gallo blanco, la gallina de Guinea, y las palomas. También se les ofrecen flores, cocos, frutas frescas variadas, y velas.

La energía de estos dos orishas tiene que ver con el mundo de los muertos, la trascendencia de los espíritus y el conocimiento del destino de la vida del hombre. Son guardianes de las puertas que conectan el mundo de los vivos y los muertos. Se considera que habitan en los desiertos, lejos de las lluvias y las tormentas.