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Santeria Yoruba

Orisha Menor Ori

Ori-religion-yoruba

Orisha Ori

Ori es una de las deidades menores del panteón yoruba, que tiene un significado muy emblemático y misterioso en la mitología de dicha religión, ya que se le asocia con el destino, diferente y específico para cada uno de los hombres, que se recibe desde el momento de nacer. En este sentido, la función de Ori es ser un mediador de la comunicación entre Oloddumare y el hombre que es su creación.

Historia

El nombre de esta deidad proviene de la lengua yoruba, en sentido literal se traduce como “cabeza”. Esto hace referencia a la intuición que guía al espíritu en la consecución de su destino.

Ori es un orisha personal, una energía distinta en cada persona, ya que el destino es diferente. En el culto tradicional, Ori es la primera deidad en ser alabada, ya que es la existencia individual y esencia verdadera del ser humano. Su misión es guiar y acompañar a hombre desde antes del nacimiento, cuando escoge su destino, y todos los años de su vida en el camino de esa elección para cumplirla, hasta la muerte.

La cabeza es el punto más alto del cuerpo humano, y es el lugar donde se simboliza Ori. El propio Ori de cada persona es el orisha que más acompaña y apoya al hombre en su camino. Se preocupa por el logro de la felicidad, la prosperidad y el bienestar de cada uno. Conoce las necesidades del hombre, sus triunfos y dificultades, y ofrece los recursos para organizar los sistemas personales de cada ser humano y alcanzar los objetivos de vida de la persona. Ori puede determinar la fortuna o las tribulaciones en la vida del hombre.

El hombre debe trabajar con compromiso y dedicación para alcanzar el potencial de un buen espíritu Ori que traiga éxitos y progreso a su vida.

Ori es un espíritu parcialmente independiente, es un orisha por sí mismo, y puede proteger al hombre de otras deidades.

Culto

Ori pertenece a la cultura tradicional de los yorubas. Para asentarse, debe tener una representación externa, llamada Ori ode, y otra representación interna, conocida como Ori inú, ambos se componen de pequeños caracoles utilizados en el arte de la adivinación.

Cuando Ori se asienta, se trata de un proceso complejo que abarca tanto el ser físico como espiritual, así como el destino de la persona, que conserva relación con su pasado y sus ancestros, se hace una especie de conexión en el tiempo.

Ori es el orisha del destino, que acompaña a los hombres desde su nacimiento, cuando se escogen los caminos. Su función para el hombre es servir de guía en el logro de la misión marcada por el destino en el mundo. Es necesario pedir su ayuda siempre, en especial en los períodos de enfermedad que pueden alterar ese curso.

Ori tiene la posibilidad de conceder rápidas bendiciones y ayudar a las personas, por ello es uno de los orishas más importantes de la tradición yoruba.