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Santeria Yoruba

Olofin

orisha-Olofin

Olofin – Jesucristo

Olofin también llamado de Olofi, es la tercera manifestación del dios Oloddumare según la mitología yoruba, este representa el principio de la dinastía real, se le conoce como Olofin aye, que se traduce como “el dueño del palacio”, y se puede interpretar como “el regidor del mundo”, por ello, en el sincretismo católico se asocia con Cristo; Olofin es visto como el hijo del dios supremo Oloddumare.

Olofin gobierna en su corte celestial que está integrada por los espíritus de los orishas, a través de estas deidades, Olofin entra en contacto indirecto con los hombres, se encarga de guiar y supervisar sus trabajos en la tierra, y cualquier cosa que se desee conseguir, debe ser pedida a la mediación de Olofin.

Olofin vive en el mundo superior, pocas veces baja a la tierra. Fue él quien se encargó de repartir a los orishas cada ashe, relacionándolos con las energías de la naturaleza y los secretos de la creación.

Olofin envió a Orunmila a la tierra para que fuere un profeta, y orientase a los hombres a través de los orishas para salvarnos de la muerte. Forma una trilogía con Oduduwá y Orula.

Historia

Olofin es la cabeza o el inicio de todas las cosas que están sobre la faz de la tierra en relación al dios Oloddumare, de modo que todos los orishas deben tener la aprobación de Olofin para realizar sus misiones y trabajos. Por eso, Olofin es el primer responsable ante el dios supremo por la cabeza de todas las cosas existentes, el poder de los orishas y otras deidades de los yorubas. Ningún orisha puede compararse a Olofin ni substituirlo ante el dios Oloddumare.

El patakie de Olofin narra que cuando el mundo era habitado por lo orishas y los hombres que habían creado Oduduwá y Obatalá, estos viajaban entre el cielo y la tierra sin ningún impedimento. Hasta que un día, una pareja subió hasta el palacio de Olofin para pedirle la energía para procrear un hijo.

Olofin aceptó con la condición de que el hijo no traspasase los límites de la tierra, la pareja aceptó y el hijo nació. Los padres lo vigilaban constantemente y lo consentían; por eso un día el hijo se escabulló a escondidas y llegó hasta el cielo, donde comenzó hacer travesuras y faltó el respeto a los orishas.

Olofin, delante de estos acontecimientos, tomó su bastón y lo lanzó con fuerza, separando así el cielo de la tierra con una atmosfera entre ambos. Desde entonces, los hombres perdieron la posibilidad de subir al palacio del creador.

Otro de los patakies cuenta que Olofin creó el dinero, una especie de dios que los hombres se pierden en adorar.

Culto

Como es una manifestación del dios yoruba Oloddumare, Olofin también está asociado con el color blanco y el blanco marfil. Su receptáculo puede ser un recipiente de color blanco o de metal plateado.

Solo puede ser recibido por los sacerdotes del Ifa que son los babalawos, quienes le consultan para obras directas, y solo ellos conocen los secretos para ejecutarlos.